El Club América ha comenzado a mirar cada vez más hacia un mercado que otros ya explotan con éxito: el talento juvenil méxico-americano formado en Estados Unidos. En esa búsqueda silenciosa, las Águilas cerraron en el último mercado la llegada de un futbolista que ya empieza a hacer ruido dentro del club.

Se trata de Diego Rocío, un atacante de apenas 18 años que recientemente se robó reflectores en el Clásico Nacional juvenil ante Guadalajara. Un gol, una asistencia y una actuación determinante lo pusieron en tendencia y activaron conversaciones que ya no se quedan solo en fuerzas básicas.

Diego Rocío apunta al primer equipo del América pronto

Dentro de Coapa hay una lectura clara: el impacto de Diego Rocío ha sido mayor al esperado. Aunque su fichaje estaba pensado para reforzar la categoría Sub-19, su adaptación fue tan rápida que el club decidió promoverlo casi de inmediato a la Sub-21, enfrentándose a rivales hasta tres años mayores.

A pesar de la diferencia de edad, Rocío no solo ha competido, sino que ha ganado terreno. Su capacidad para desequilibrar, leer espacios y asumir protagonismo en partidos de alta presión ha llamado la atención del área deportiva y del cuerpo técnico, que ya le da seguimiento constante pensando en el corto plazo.

El contexto también juega a su favor. El América ha tenido problemas serios para cumplir con la regla de menores en la Liga MX, una situación que obliga al club a explorar alternativas reales y no solo parches de emergencia. Apostar por un juvenil de 18 años que ya compite en Sub-21 no suena descabellado.

Por ahora, el mensaje interno es de cautela. Nadie quiere apresurar procesos ni cargar de presión a una joya en formación. Pero si el crecimiento de Diego Rocío se mantiene, su debut en Primera División podría dejar de ser una promesa lejana y convertirse en una opción concreta antes de lo esperado.