Han sido 72 horas de auténtica esquizofrenia en Coapa. Entre despidos directivos, ratificaciones de entrenador y las dolorosas fugas de Álvaro Fidalgo y Saint-Maximin, la afición no tiene un momento de paz. En medio de este huracán, la única luz de esperanza, Raphael Veiga, parece haberse esfumado. El brasileño aterrizó en la CDMX desde el sábado 31 de enero, pero el club mantiene un hermetismo total.
La preocupación crece minuto a minuto en redes sociales. Han pasado dos días desde su llegada y no hay fotos firmando, ni video de presentación, ni comunicado oficial. ¿Por qué el América esconde a su fichaje bomba mientras el equipo se desmorona? La incertidumbre ha disparado los rumores sobre si algo salió mal de último momento en las pruebas médicas o en el contrato.
¿Dónde está Raphael Veiga y por qué no lo han anunciado?
Sin embargo, la realidad es menos dramática pero igual de frustrante: la burocracia. Aunque el acuerdo es total, Raphael Veiga no puede ser anunciado ni estampar su firma legalmente hasta que resuelva su visa de trabajo. Este documento es el “candado” administrativo que tiene paralizada la operación.
El protocolo es estricto y no se puede saltar. Una vez que las autoridades aprueben su visado, se desbloqueará la cadena de sucesos: firma de contrato, registro ante la Liga MX y, finalmente, el ansiado anuncio oficial en redes sociales. No hay marcha atrás en el fichaje, simplemente el papeleo está tomando más tiempo del que la urgencia deportiva quisiera.
André Jardine, quien pidió a Veiga como su deseo número uno, tendrá que esperar unas horas más. El mediapunta brasileño será el pilar del Clausura 2026, pero hasta que el gobierno no ponga el sello final, el América no puede presumir a su nueva joya ante una afición hambrienta de buenas noticias.
