La sorpresiva fuga de Allan Saint-Maximin hacia el Lens de Francia dejó a muchos aficionados con la boca abierta. Se suponía que el francés sería la piedra angular del proyecto para dominar la Liga MX, pero su paso por Coapa terminó siendo tan fugaz como decepcionante. Lo que parecía una rescisión de contrato por temas personales, hoy cobra un tinte mucho más oscuro que valida la decisión de dejarlo ir.
Mientras la despedida de Álvaro Fidalgo rompió el corazón del plantel, la del francés ha generado un efecto diametralmente opuesto. Lejos de extrañarlo, su partida ha caído como una solución a problemas internos que se mantenían en secreto. TUDN confirmó que fue el jugador quien pidió irse, pero dentro de las instalaciones del club, nadie intentó detenerlo.
La reacción dentro del América a la salida de Saint-Maximin
De acuerdo con el reporte de León Lecanda en ESPN, la salida de Allan Saint-Maximin ha sido recibida con indiferencia total por parte de sus compañeros. A diferencia de otros, el francés nunca logró conectar con el grupo y su presencia en el vestidor pasaba sin pena ni gloria. “No se sentía cómodo en el país”, pero tampoco hizo mucho por integrarse a la familia azulcrema.
Lo más grave no fue la falta de amistad, sino la fricción profesional. El reporte señala que el cuerpo técnico ya estaba cansado de sus actitudes tanto en los entrenamientos como en los partidos. Aquella “estrella” que llegó con bombo y platillo se había convertido en un dolor de cabeza para la gestión del grupo, por lo que su adiós resolvió un conflicto latente que amenazaba la armonía del equipo.
Irónicamente, su salida es la mejor noticia para el futbol del América. Con el camino despejado, Brian Rodríguez retoma el protagonismo absoluto. El “Rayo”, goleador y máximo asistidor del torneo pasado, vuelve a ser el dueño de la banda izquierda sin sombras incómodas, demostrando que el verdadero motor ofensivo del equipo ya estaba en casa y no necesitaba venir de Francia.
