La Selección Mexicana de Javier Aguirre vive horas de alta tensión en su gira por Chicago. Tras las críticas despiadadas contra Julián Quiñones, el estratega decidió darle una nueva oportunidad como titular frente a Bélgica, buscando que el ex jugador del América callara bocas con su visión de juego característica.
Sin embargo, lo que parecía ser el regreso de la “conexión azulcrema” terminó en un momento de absoluta incredulidad. Julián volvió a demostrar que está en otro nivel físico y mental, pero su socio en el ataque, el canterano más querido de Coapa, no estuvo a la altura de una jugada que ya se cantaba como gol en las gradas.
Raúl dejó pasar un acto de magia de Quiñones
Al minuto 16, Quiñones abandonó la banda para jugar por dentro y sacó un recurso de crack: un pase de tres dedos que dejó a Raúl Jiménez solo frente al portero. Era la jugada perfecta, el “ADN Águila” en su máxima expresión, pero el delantero del Fulham falló en el control de forma estrepitosa, desperdiciando el regalo de Julián.
La ex figura del América sigue generando las ocasiones más claras, pero sus compañeros parecen no entender su frecuencia futbolística. El error de Raúl no solo evitó el gol, sino que reabrió el debate sobre si existe la química necesaria para que esta dupla sea la base del éxito de México rumbo al 2026.
