Las polémicas declaraciones de Allan Saint-Maximin en Europa han encendido la furia del americanismo. El ex jugador intentó justificar su rotundo fracaso escudándose en la altitud de la capital y acusando a André Jardine de imponer entrenamientos casi “inhumanos”, asegurando incluso que sus compañeros sangraban por el tremendo esfuerzo físico.

Sin embargo, estas excusas solo provocaron indignación en el Nido. Lejos de ser una víctima de la alta exigencia, se destapó la cruda realidad detrás de su pobre rendimiento: una vergonzosa falta de profesionalismo que terminó por cavar su propia tumba en el equipo más grande de México.

¿Cuál fue la imperdonable indisciplina que destruyó su paso por América?

El periodista de ESPN, César Caballero, calificó de ridículas las excusas del atacante y sacó a la luz su verdadero pecado. Según el reportero, Allan Saint-Maximin se la vivía comprando pizzas en una cadena comercial ubicada justo enfrente de las instalaciones de Coapa, ignorando por completo cualquier régimen deportivo.

Esta alarmante indisciplina alimenticia ya era un secreto a voces. Diversas fuentes señalan que el extremo francés se rehusaba constantemente a cumplir con la estricta dieta del cuerpo técnico. Como consecuencia, jamás logró alcanzar el tono físico necesario para competir al máximo nivel en la Liga MX.

Más allá de culpar a factores externos, la realidad evidenció que el refuerzo nunca tuvo el verdadero compromiso para defender nuestro escudo. Ante la primera oportunidad, prefirió abandonar el barco para regresar a Francia, sellando su paso como uno de los fracasos más rotundos y poco profesionales del club.