Guillermo Ochoa, eterno canterano del Club América y figura bajo los tres postes, tomó una arriesgada decisión al emigrar al exótico futbol de Chipre a sus 40 años. Su único objetivo era mantener el máximo nivel competitivo en Europa para llegar en forma óptima a la Copa del Mundo de 2026 y consagrarse en la historia.

Sin embargo, la aventura mediterránea de nuestro histórico guardameta se ha transformado en una auténtica pesadilla deportiva. Lejos de ser ese inamovible héroe de mil batallas que defendió nuestro escudo azulcrema, hoy vive una alarmante sequía que pone en peligro su participación estelar en la inminente justa internacional.

Ochoa es borrado en el futbol de Chipre y lleva un mes sin jugar

La crisis quedó al descubierto dramáticamente durante el último compromiso liguero del AEL Limassol. En la reciente victoria del cuadro chipriota, Ochoa no solo se quedó sin disputar minutos, sino que fue borrado de tajo de la convocatoria. Ni siquiera apareció en la banca de suplentes, una escena dolorosa e insólita para alguien de su imponente jerarquía.

Los números son fríos y encienden todas las alarmas en el entorno americanista: el último partido oficial del arquero fue el ya lejano 14 de marzo. Ha transcurrido más de un mes de inactividad total, una falta de ritmo que también lo marginó de la Selección Mexicana durante los recientes duelos amistosos frente a las potencias europeas de Portugal y Bélgica.

A pocos meses de rodar el balón en el Mundial, el futuro es desolador. Todo apunta a que el rol de Paco Memo en el magno evento será puramente testimonial, fungiendo como un líder anímico que aportará experiencia desde el vestidor, quizás ingresando de cambio para asegurar el récord de su sexta Copa del Mundo, un desenlace agridulce para nuestra gran leyenda.