Hola, ¿qué tal, amigos? Aquí su amigo Iván Dávila, redactor y colaborador de la página América Monumental. En esta ocasión quiero platicar con ustedes sobre el debut de Álvaro Fidalgo con la Selección Mexicana, un tema que ha generado opiniones divididas. Hay quienes están totalmente en contra de su incorporación, y otros que la respaldan, pero creo que antes de juzgar, hay algo clave que debemos poner sobre la mesa.

Y es que para evaluar realmente el desempeño de Fidalgo con el Tri, tenemos que entender perfectamente cuál es su función dentro del campo. Muchos esperan que sea el que meta goles o dé el último pase, cuando esa nunca ha sido su principal característica. Ahí es donde empieza el error de análisis de mucha gente.

Álvaro Fidalgo es un mediocampista organizador, un jugador que se encarga de darle orden al equipo, de distribuir la pelota y de ofrecer una salida limpia desde el fondo. Y si vemos sus actuaciones ante selecciones como Portugal y Bélgica, dos rivales de altísimo nivel, cumplió con ese rol de forma más que correcta. Hizo exactamente lo que se le pide en la cancha.

Por eso, desde mi punto de vista, el debut de Fidalgo con la selección mexicana fue exitoso, aunque no todos lo quieran ver así. Claro, el hecho de que sea naturalizado y además venga del América provoca que tenga muchos reflectores encima… y también críticas que, siendo sinceros, muchas veces son injustificadas. Como americanistas, tenemos que tener muy claro qué tipo de jugador es Fidalgo y por qué fue tan importante en nuestro equipo.

¿Cuáles son las posibilidades de Álvaro Fidalgo de ser titular con la Selección Mexicana en el Mundial del 2026?

Y te lo digo así de claro: Álvaro Fidalgo apunta a ser titular con el equipo de Javier Aguirre en la próxima Copa del Mundo, y eso es una gran noticia. No solo para el América, sino para toda la selección mexicana. Porque Fidalgo te da algo que ningún otro futbolista mexicano tiene hoy en día: salida limpia, claridad para distribuir, calma con el balón y una técnica para trasladarlo que simplemente no es común en el futbolista mexicano.