La Selección Mexicana firmó en Chicago uno de sus mejores lapsos futbolísticos en la tercera era de Javier Aguirre. Tras el empate ante Bélgica, el foco no estuvo en el resultado, sino en el despliegue de dos figuras que conocen a la perfección lo que significa la exigencia de Coapa: Álvaro Fidalgo y Julián Quiñones, quienes se devoraron el campo.

El “Vasco”, conocido por su mano dura y por no regalar elogios fácilmente, tuvo que afrontar la realidad ante los medios. La afición en redes sociales ya había dictado sentencia tras un primer tiempo de ensueño, pero faltaba la palabra del jefe, quien dejó entrever una satisfacción que pocos jugadores logran arrancarle en este proceso mundialista.

Aguirre queda impresionado del nivel de Fidalgo y Quiñones

Durante la rueda de prensa, Aguirre intentó mantener su perfil institucional, pero la actuación de Fidalgo y Quiñones fue tan dominante que resultó imposible ignorarla. El estratega admitió que el primer tiempo fue de lo mejor que ha visto en su gestión, reconociendo que el ritmo y la claridad del equipo pasaron por los pies de quienes hicieron historia recientemente con el América.

“Me cuesta individualizar, pero está claro que ustedes lo ven como yo”, soltó el estratega con una frase que ya retumba en el entorno del Tri. Aguirre destacó que son jugadores contrastados que están cumpliendo con creces, validando el clamor popular que pedía a gritos que el talento formado y pulido en el Nido fuera la columna vertebral del equipo nacional.

Este reconocimiento abre un nuevo panorama para el esquema de Aguirre rumbo al 2026. Con Fidalgo y Quiñones en este nivel, la jerarquía en el vestidor podría cambiar, obligando al DT a darles las llaves del equipo de forma permanente. El americanismo sonríe, pues sus figuras no solo brillan, sino que ahora son los consentidos del seleccionador.